Corrección de textos profesional | Hayda Ramos
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Corrección

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Una coma que sobra o un punto que falta. La lectura de corrección busca tanto el exceso como el defecto. Un texto es carta de presentación de su autor y, entendiéndolo así, el corrector vela por que cada palabra sea la adecuada. No busca lucirse. Analiza ortografía, gramática, sintaxis, recursos tipográficos y maquetación. Y así, con su oficio, hace de puente entre el autor y el lector.

 

Prisas, despistes, erratas… Cualquier escrito, incluso aquel que luce la más excelente de las firmas, debe ser sometido a la mirada de un corrector de textos profesional, que detecta lo que hasta el mejor software de corrección automática ignora. Y bucea tanto entre los caracteres que descubre una coma en cursiva que debería ir en redonda. Por ejemplo.

 

 

Corrección de textos: limpiar, normalizar y unificar

 

La corrección profesional consiste en la revisión de los textos antes de su impresión o distribución para limpiar, normalizar y unificar. El objetivo es lograr la máxima calidad, claridad y eficiencia comunicativa.

 

Cualquier texto, también aquel destinado a ser hecho público de manera oral, puede –y debe– ser corregido por un profesional: sitios web, boletines, notas de prensa, documentación empresarial, catálogos, guías, ensayos, tesis, memorias, presentaciones, ponencias, cursos, artículos científicos y divulgativos, guiones audiovisuales, producciones publicitarias y periodísticas…

 

 

Corrección ortotipográfica, de pruebas y de estilo

 

Corrección ortotipográfica: elimina las faltas de ortografía y las erratas; se concreta en la gramática, la sintaxis, la tipografía, la puntuación y el vocabulario. El resultado es un escrito limpio, normalizado y unificado. Una producción maquetada requerirá asimismo la corrección de pruebas, que presta atención al cuerpo del texto, capitulares, sangrías, cortes de palabras, foliación, líneas cortas, viudas y huérfanas…

 

Corrección de estilo: se fija, además, en el contenido. Cuida las repeticiones de palabras, la coherencia, el orden, los tiempos verbales… Se logra un texto cómodo y preciso en el que nada distorsiona su lectura.

 

En cualquier caso, la esencia de la obra y la intencionalidad del autor permanecen intactas. La tarea del corrector no es reescribir, sino revisar y decidir de acuerdo con el cliente, con quien estará en contacto para aclarar dudas que puedan surgir durante el trabajo. Ambos convendrán el nivel de intervención. La función de la corrección es que los destinatarios reciban el mensaje deseado de forma clara. O dicho de otro modo: que cada palabra sea la correcta.

 

 

El ojo del corrector: así funciona

 

¿Has comprobado alguna vez cómo trabaja el ojo de un corrector? En este vídeo puedes ver un análisis revelador: las diferencias entre los movimientos oculares de una persona experta en comunicación escrita (redacción) y un profesional de la corrección. Está en francés, pero basta con ver la imagen.

 

 

 

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