Ritmo en el texto: 4 claves para conquistar
17309
single,single-post,postid-17309,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,side_area_uncovered_from_content,qode-theme-ver-7.7,wpb-js-composer js-comp-ver-4.7.4,vc_responsive

Copywriting: 4 claves para conquistar a tus lectores con el ritmo

ritmo-en-el-texto-escribe-para-conquistar

09 feb Copywriting: 4 claves para conquistar a tus lectores con el ritmo

Escribes. Y quieres que te lean. Pero también lees. Y sabes que algunos textos te atrapan y actúan sobre ti como un imán: no puedes -ni quieres- dejarlos a medias. No los archivas para volver a ellos cuando tengas tiempo; es posible que vuelvas. Pero para releerlos.

Si es una novela, miras de reojo el reloj y sabes que al día siguiente te costará un poco más despertarte. Si estás en un blog, vas de post en post, te quedas con el nombre del autor y piensas que tienes un nuevo sitio en tu lista de imprescindibles. No sabes cómo, pero te han enganchado.

 

Secretos y beneficios de una redacción ágil

 

Nada que ver con esos escritos grises, plúmbeos y somníferos para los que -seamos sinceros- no tenemos ni tiempo ni ganas. Una buena redacción nos cautiva por el contenido y por la forma, y ella es muchísimas veces la más olvidada. Enamorar a un lector no es fácil, pero hay unas claves básicas para estar más cerca de su corazón.

Buena parte de esa fuerza reside en el ritmo del texto. Por ello, a continuación te doy 4 consejos para crear redacciones ágiles. Cuatro claves para hacer que el lector tenga la sensación de avanzar, de aprender y de no perder el tiempo contigo. Lograrás imprimirle ritmo a tu escritura con:

 

 

 

 

1.- Más verbos, sobre todo, de acción

Los verbos invitan a actuar, estimulan la imaginación, apelan a los sentimientos, mueven y conmueven. Los verbos nos cuentan qué pasa, así que si estamos realmente metidos en la historia, no nos pasan desapercibidos… Si lo hicieran, nos perderíamos. Elige verbos de acción y escapa de ser y estar.

 

 

 

 

2.- Pocos adjetivos y adverbios en ‘-mente’

Dale la vuelta a lo que acabas de leer sobre los verbos… et… voilà! Eso es: usar muchos adjetivos da sensación de relleno, provoca que el texto sea pesado y, por ende, ralentiza el ritmo. ¡Justo lo que no queremos! Ocurre lo mismo con el empleo de adverbios acabados en –mente. Los efectos se elevan a la enésima potencia cuando pretendes vender.

 

 

 

 

3.- ¿Repeticiones? ¡Sinónimos!

Si hay algo que nos chirría a los correctores -además de las faltas de ortografía, por supuesto-, son las repeticiones de palabras. Y ahí estamos, dispuestos a buscar un sinónimo que dé solución a un problema triple: denota pobreza de vocabulario, saca a la luz un escrito no revisado y… sí, lo has adivinado… ¡es nefasto para el ritmo!

 

 

 

 

4.- Frases cortas

A veces, menos es más. Y las oraciones breves funcionan. No lo dudes. De hecho, son ellas, precisamente, las que van a dotar de ritmo a tu redacción. No se trata de explicar las cosas a medias ni de escribir de manera atropellada. ¡No! Tampoco de aburrir con frases que parecen medidas al milímetro. ¡No!

La clave para captar la atención está en intercalar oraciones de distintas extensiones. Ten en cuenta que las cortas aceleran y las largas ralentizan. Pero no empieces a hilar subordinadas… En la medida de lo posible, basa tu estrategia en la ecuación una idea-una frase. Y no te enredes: ten claro que se comprende todo. Si un lector se pierde, es probable que no vuelva. Ni a intentarlo ni a leerte.

 

Comprueba el ritmo leyendo en voz alta

 

Rompe las oraciones. Juega con la puntuación. Tienes un completo arsenal: comas, puntos (y todas sus variedades), puntos y coma, rayas, paréntesis, corchetes… Sigue el mismo proceso con los párrafos. Dicho esto, no caigas en el frecuente error de salpimentar los escritos con comas y puntos sin ton ni son. Sigue las normas recogidas en el Diccionario panhispánico de dudas (DPD).

Si has llegado hasta aquí, déjame que te recuerde la importancia de la ortografía, fundamental también para el ritmo. Revisa, revisa y revisa. Y corrige. Pon tu máxima atención en cómo escribes. Como ya te sugerí en otro post, sé inolvidable por tu historia, no por una falta o errata. Y haz que el lector bucee en lo que cuentas, no que se quede en la superficie de cómo lo narras. ¡Atrápalo!

Ahora que eres consciente de la importancia del ritmo en el texto, lee una de tus redacciones en voz alta. Sé sincero contigo mismo. ¿Te aburre? ¿Te parece lenta? ¿Sientes que te engancha? ¿Qué tal has usado los verbos? ¿Y los adjetivos? Si crees que sobra alguna palabra, elimínala. ¿Te has quedado sin respiración? Pues ya sabes: recorta y puntúa mejor. ¡Y que el ritmo no pare!

8 comentarios
  • RaMGoN
    Publicado a las 10:42h, 11 febrero Responder

    Qué buenos consejos Hayda, tomo nota sobre todo lo de leer en voz alta, que es algo que si bien sabía de hace tiempo no lo llevo a cabo nunca, y debería como dices.

    Por cierto, ¿vale leer para nosotros mismos sin alzar la voz?

    Saludos.

    • Hayda Ramos
      Publicado a las 15:19h, 12 febrero Responder

      Muchas gracias, RaMGoN; me alegra que el contenido te haya resultado de utilidad. ¡Y qué bien tenerte por aquí de nuevo!

      En cuanto a la pregunta, te recomiendo que escuches tu voz y seas consciente, efectivamente, de lo que estás leyendo. De esa manera te resultará más fácil detectar problemas con la puntuación o las palabras usadas, por ejemplo. Si lo haces, dedícale el tiempo necesario (es un análisis, al fin y al cabo); no se trata de leer por leer.

      Si tienes alguna otra duda o te puedo ayudar en cualquier otra cosa, no dudes en decírmelo.

      ¡Un saludo!

  • nuria
    Publicado a las 17:54h, 11 febrero Responder

    me ha encantado tu post!no soy profesional del medio ni mucho menos, pero me encanta leer, y me encanta leer cosas que estén bien escritas, por eso me esfuerzo para que mis posts también enganchen, aunque es cierto que peco de escribir según pienso! jaja habrá que tener en cuenta tus consejos! besos!

    • Hayda Ramos
      Publicado a las 15:27h, 12 febrero Responder

      ¡Mil gracias, Nuria! Es muy importante lo que dices. ¿Y sabes? Si te esfuerzas, seguro que lo consigues.

      Espero que estas pautas te ayuden. Pero si necesitas algo más, ¡no lo dudes!, ya sabes dónde encontrarme.

      Un placer tenerte por aquí.

      ¡Un abrazo!

  • Joan Morci
    Publicado a las 21:43h, 11 febrero Responder

    Buenas Hayda,

    La verdad que es todo un conjunto de reglas. Cuando escribimos en un medio escrito a un medio digital difiere en algún aspecto.

    Por ejemplo en el digital, se da más importancia a dividir los textos en párrafos de no más de 3 lineas, según pude ver en un video sobre copywriting de Laura Ribas.

    Si lo lees en voz alta, corres el riego de poner comas allá donde no existen. Y reconozco que las comas es uno de mis errores fatales junto con ciertas palabras (por qué, por que, porque, porqué).

    Pero mira, de todo el mundo se aprende algo y en tu caso me has hecho caer en la cuenta de la importancia en volver a repasar los libros de lengua, ortografía, gramática y formas de expresión.

    Frases cortas, bueno gracias a Twitter he practicado bastante, jeje.

    Y los sinónimos procuro utilizarlos, a no ser que quiere enfatizar una palabra por un máximo de 2 veces, en un mismo párrafo.

    Saludos Hayda, gracias por las recomendaciones :)

    • Hayda Ramos
      Publicado a las 16:05h, 12 febrero Responder

      Hola, Joan. Gracias por tus aportaciones, pero vayamos por partes 😉

      Empiezo por el final: las repeticiones son feísimas y provocan los efectos que comento; por ello, no es la mejor forma de enfatizar.

      Estamos de acuerdo: el soporte papel es diferente al digital (lo explico en una entrada anterior), pero en ambos el escritor pretende enganchar al lector, para lo cual es fundamental el ritmo del texto y que el contenido esté meridianamente claro. Y ambas ideas van de la mano: a más longitud (de frase y de párrafo), mayor sensación de ‘relleno’ y riesgo de confusión.

      Después de diez años corrigiendo, te puedes imaginar la de comas que he visto. ¡Y por eso hablo de no ‘salpimentar’ los textos! Pero, como intuyes, si conoces las normas, no hay coma que se te escape.

      Espero que te sirva el enlace del post. Y cuando tengas alguna duda, lanza un SOS, que aquí estamos para ayudarnos. Ya me ‘confesarás’ otro “error fatal”… :-)

      ¡Un saludo y muchas gracias por tu comentario!

  • Miguel Ángel Muñoz Serrano
    Publicado a las 11:47h, 19 febrero Responder

    Muchas gracias por este post. Tienes mucha razón, a mi me pasa que creo que un escrito es genial y cuando lo leo en voz alta ¡Tiene fallas a más no poder!

    Voy a poner en práctica tus consejos, sin duda.

    • Hayda Ramos
      Publicado a las 17:37h, 20 febrero Responder

      Gracias a ti, Miguel Ángel. Además de tu visita, por supuesto, no te imaginas cuánto me alegra que el contenido sea útil y poder ayudar a personas como tú, conscientes de que la vida es un permanente aprendizaje. ¡Un saludo!

Deja tu comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando, está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

CERRAR